EL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE

El edificio del Ayuntamiento de Alicante es un palacio barroco del S.XVIII. El período de construcción del edificio para el Ayuntamiento de la ciudad comprende desde 1.699, cuando V. Soler redacta el proyecto, hasta 1.780.

Se trata de un edificio singular con torres en los extremos y dividido en altura en tres plantas que rematan en una balaustrada. En la fachada principal, de 49m. de longitud, se subraya la horizontalidad por el balconaje del primer piso y la distribución de huecos y macizos. Es un espacio que suscita profundidad a por la linealidad horizontal de su arquitectura y la perspectiva generan esa sensación de volumen y majestuosidad.

Es un lugar que posee dinamismo ya que al tratarse de una arquitectura barroca se buscaba dotar a los edificios de movimiento por el uso de líneas curvas y los fuerte claroscuros de las sombras que generan los elementos de las columnas. Contienen bóvedas y cúpulas ovaladas lo que también aporta serenidad y sensación de solemnidad. Lo cual esta relacionado con la funcionalidad del edificio.

El uso de esta arquitectura tanto en el espacio exterior como en el interior presenta ese gusto por la teatralidad por lo fastuoso que junto a las características arquitectónicas determinan esa ilusión de espacio, esa grandeza.

De su interior podría destacar dos salones y una capilla decorada de forma pintoresca y atractiva que determina una sensación de vitalidad. A esta sensación también le aporta que alberga oficinas y exposiciones que le dan vigor y energía al espacio. Además contiene una exposición sobre excavaciones arqueológicas de la región lo que visualmente determina un contraste entre disciplinas artísticas en la percepción del espacio y sus formas.

El revestimiento del interior es extravagante siguiendo la decoración de los palacios del S.XVIII y apoyado en ese estilo barroco que demuestra una generosidad en las formas y detalles. Hay un fuerte contraste entre tonalidades que suscitan tensión, lujo y ostentación. Lo que ayuda a que esa grandiosidad sea llevada al extremo.

Pasear por el interior del edificio a nivel perceptivo y visual es complejo y desbordante porque esta compuesto de abundantes elementos decorativos, de figuras y formas curvas exageradas.

Se podría decir que la simetría de los elementos que lo componen le dan ese carácter sublime y esplendoroso. Y por otro lado su estructura y apariencia es lo que le aporta esa vivacidad.

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EL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE

EL ARTISTA DEL POLVO

Polvo somos y en polvo nos convertiremos.

La industria del espectáculo está totalmente condicionada por la tiranía de las productoras. Ellas deciden quién sí y quién no. El mundo está repleto de artistas talentosos que no son valorados por la industria. Lo que no puede ser es que la industria condicione al artista. El artista ES, y lo único que quiere es hacer disfrutar al público. El problema surge en que para llegar al público tienes que gustar a la industria, y eso no es justo.

Los verdaderos artistas se forjan en los bares, en los pequeños lugares que les dan la oportunidad de cantar, interpretar o expresar cualquier tipo de talento que poseen. En cambio vivimos un momento en que la industria genera el producto “artista”. Craso error. Todos los “triunfitos”, y demás productos que ha generado la televisión y las productoras no son verdaderos artistas. Sabina se curtió tocando en el metro de Londres, Elvis era camionero antes de ser el Rey. Como decía Bordieu: “la verdad no se mide con el aplausímetro”. Siento contradecir a Bordieu diciendo que el aplausímetro es necesario para el artista, siempre y cuando sea un artista puro y no generado por una industria voraz de dinero. Sixto Rodríguez renunció a su carrera como músico, tras fracasar en su intento de hacerse un nombre en la escena musical estadounidense. Sin embargo, a pesar de ser relativamente desconocido en su país natal, a mediados de los años 70 sus álbumes comenzaron a ser muy difundidos en países como Sudáfrica, Nueva Zelanda o Australia.

La gran tristeza que siento sobre la industria del espectáculo es que nunca llegará a encontrar todo el talento que los artistas merecen. Porque muchos, queriendo ser escuchados, quedarán ensombrecidos por el polvo del artista comercial que la industria ha seleccionado a dedo.

EL ARTISTA DEL POLVO

LA FUERZA DE LA PALABRA

La palabra tiene un no sé qué que qué sé yo que engancha.

La vida es palabra. La palabra es emoción, es fluir, es conversación, comunicación. La palabra define. Define carácter o necedad y está llena de fuerza y potencial, puede hacerte ganar o perder, imaginar, soñar, todo lo que puedas pensar la palabra te lo puede proporcionar. La palabra es incorregible, inclasificable, no tiene definición y las tiene todas. La palabra es infinita.

Ya quisiera la ciencia tener el poder de la palabra. La ciencia demuestra, pero la palabra emociona. La palabra duele, la palabra alegra. La palabra es volátil, adoro la volatilidad de las palabras, todo depende de la pureza con la que escupamos la palabra. Las palabras o se sienten o no valen nada.

Una palabra a tiempo puede llevarte al paraíso y redimir todos tus pecados. STELLA! gritó Stanley, y poco a poco bajó Stella, rencorosa, pero bajó. Qué preciosidad ese sentimiento de amor mezclado con profundo arrepentimiento de lo más profundo de su alma condensado en STELLA! Me pregunto: ¿habría bajado si le hubiese explicado la ley de la gravedad?

Y ahora imagino un imposible, una utopía. Un mundo donde todas las palabras tuvieran esa fuerza y verdad, sin excepción. Borramos la mentira, de un plumazo. ¿Qué pasaría? ¿Sería bonito? La realidad es que utilizamos palabras que no sentimos día a día. Utilizamos el lenguaje de las medias verdades o las mentiras totales para nuestro beneficio, vilipendiando la pureza de la palabra.

La palabra siempre será fuerte, alguien dijo que puede más la pluma que la espada (cuánta razón tenía). De cada uno depende elegir entre la pureza o el engaño de la palabra.brando

LA FUERZA DE LA PALABRA

El éxito de la pasión

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Dos leyendas cara a cara y un mismo reto conseguido, el éxito.

La esclavitud social a la que hemos sido sometidos desde nuestra infancia, que nos hace querer ser los mejores, es un hecho en nuestra sociedad. La mayoría de nosotros aspira a destacar sobre el resto, salvo algunas excepciones, consideradas digamos que “ovejas negras” que no se sienten tan fuertemente influenciadas por los parámetros que nos imponen desde bien pequeños. El yugo que soportamos día a día es el éxito, sin éxito no eres nadie, bueno sí, un fracasado.

Comienzo con esta reflexión porque quiero realizar una diferenciación entre dos tipos de éxito: el bueno del malo. Así de simple. Empezaré definiendo el malo; el mal éxito se trata de aquel en que los logros conseguidos por una persona, realizando cualquier acto, ya sea laboral o personal es de una manera forzada, por imposición, y que pese a tener “éxito” social puede llevarte a ser la persona más desgraciada del mundo. El buen éxito es exactamente igual, pero realizando aquello que amas, y éste puede dar el sentido que tu vida necesita.

Elvis y Ali. Dos pesos pesados, dos iconos del siglo XX que han conseguido alcanzar la cima llevando a cabo sus más adoradas pasiones; la música y el boxeo. Éxito en el mejor de los sentidos. La cuestión que quiero tratar radica en el camino a la cima, en qué factores determinan que ese camino puede llevarte a la cima o a un precipicio. Destacaría tres factores fundamentales para disfrutar el camino y alcanzar la meta: talento, azar y sacrificio.

Me gusta utilizar el ejemplo de estas dos personas porque representan perfectamente ambos los factores que creo son necesarios para alcanzar ese objetivo. El azar existe en la vida de Elvis desde su nacimiento, ya que es el superviviente de un parto de gemelos, directamente podría no haber existido. Ali representa el sacrificio del duro entrenamiento diario necesario para llegar a ser campeón del mundo. Y el talento es ese brillo personal que ambos tienen.

Realmente el éxito no es más que el aplauso que la sociedad nos ha tatuado a fuego en nuestra personalidad para que tratemos de ser el mejor en lo que sea, te guste o no. Si nos hubiera inculcado otros valores, no le daríamos ninguna importancia, es como una especie de imposición. Lo único que creo que importa es tratar de encontrar el talento que nos hace diferentes y con sacrificio y suerte llegar donde te propongas. Me quedo con ese éxito.

El éxito de la pasión